Desarrollo y Armonía realizará este próximo 3 julio del 2016,  un Taller al que hemos llamado, “Sanando el Niño Interior”

Dentro de cada uno de nosotros está vigente el niño interior, no importa la edad que tengamos, porque él queda en nuestra alma y en nuestra mente subconsciente por el resto de nuestras vidas.

Si una criatura que tiene un destino difícil, no solo mira a los padres sino también a las muchas generaciones detrás de ellos hasta el origen mismo de la vida; si de ahí toma la existencia así como a través de todas las generaciones ha llegado a ella, entonces se amplía su corazón.  sabemos y sentimos que más allá de nuestros padres estamos ligados a algo más grande y de eso Mayor tenemos también una fuerza especial.

Bert Hellinger.

El Taller tiene como fundamento la siguiente explicación:

Aunque creemos que lo hemos dejado en el pasado, el niño interior,  nos acompaña siempre (ya que la mente inconsciente no diferencia de tiempo y espacio) y determina muchas de nuestras actitudes, sentimientos, pensamientos, rasgos de personalidad así como muchas de las experiencias que estamos viviendo o atrayendo a nuestra vida de adulto. Cualquier situación que afecte fuertemente a un niño, de aparición brusca, que no se está capacitado para comprender, y que provoque un impacto emocional intenso, es considerado un trauma, estas experiencias no se recuerdan conscientemente, porque quedan reprimidas en la memoria del inconsciente, como una forma de evitar dolor y sufrimiento; el bloqueo energético que producen persiste en nosotros para siempre, afectando nuestra vida adulta.

Sin embargo no siempre un trauma es provocado por una situación grave, sino por eventos que afectan directamente la sensibilidad de ese niño pequeño, y son permanentes en el tiempo, como el maltrato verbal de los padres, de un profesor, de burlas de los compañeros de Colegio, de viaje de alguno de los padres o ciertos castigos, que sin ser hechos realmente graves, afectan la sensibilidad infantil, cuando no se tiene la capacidad cognitiva para entenderlos o defenderse adecuadamente.

El niño interior tiene un parte sana y una parte herida, la parte sana aparece cuando estamos despreocupados, alegres, actuamos en forma espontánea, decimos lo que pensamos, damos y recibimos cariño físico, nos damos gustos, estamos presentes en el ahora, conscientes de  lo que somos.

el niño interior 2Cuando actuamos de manera infantil, inmadura, irracional, cuando nos sentimos superados por el miedo, la rabia, la pena o el dolor y actuamos en forma desproporcionada al estímulo, cuando el maltrato, el desamor o el abandono de otros, nos hace sentir muy dañados y en general ante cualquier situación adversa, el niño interior herido es quien aparece o cuando somos incapaces de ver lo que ocurre en forma objetiva y/o decidir con racionalidad adulta.

Los siempre padres no son siempre malos, sencillamente sus niños interiores también fueron heridos en el pasado, si existió una experiencia negativa con algún otro adulto se debe trabajar desde el amor y el perdón, diciéndose a sí mismo “no tuviste la culpa de nada de lo que te hayan hecho, ya que tú siempre has sido inocente”.

Es importante que entendamos que ahora nosotros somos los responsables de lo que nos hacemos a nosotros mismos y a otros; tenemos la responsabilidad de detener la disfunción y el abuso que haya dominado nuestras vidas hasta el día de hoy.

Para ser unos adultos, debemos sanar  y reconciliarnos con el niño interior, y reconocer a nuestros padres.

Nosotros necesitamos ver lo que necesita ser visto, Hellinger dice: “Reconocer lo que hay”, la curación es sólo una consecuencia, parte del movimiento del alma, que por supuesto va hacia el amor, no se trata de amar más, sino simplemente de amar con más conciencia.

Es importante sanar el vínculo con los padres, porque es la forma de sanar nuestro vínculo con la vida y con nosotros mismos. Para el hijo, los padres representan simbólicamente la vida. Si estamos en paz con ellos, estamos en paz con la vida, cuando los tomamos a ellos, podemos tomar la vida en todas sus dimensiones. Cuando honramos a nuestros padres, cuando podemos hacer espacio a todas las personas de nuestro sistema  y también cuando podemos amar lo que somos tal como somos. Eso incluye también las heridas, lo que fue difícil, lo que fue doloroso, con un proceso no intelectual, sino físico y emocional, nos ayuda a  acercarnos a la pareja, porque la pareja es también la vida, al tomar a nuestros padres y  habernos puesto en sintonía  con nuestros anteriores, al haber dicho sí a lo que fue y de ese modo, haber liberado nuestro tortuoso estilo afectivo. Entonces llenos de nuestros padres, estaremos conformes con la vida.

Todos arrastramos heridas y dolores provocados por nuestros padres, por eso es un reto tomarlos en su totalidad, porque eso significa tomar también las heridas y el dolor.  Sin darnos cuenta, al no tomarlas así reclamamos a la persona equivocada: la pareja.

Todos tenemos conexión directa con las cualidades divinas que tanto nos sorprenden en los niños: pureza, ternura, compasión…, somos creadores de nuestra realidad y gracias a la Energía del Niño, que es nuestra esencia, podemos hacerla poderosa y que sea la que maneje nuestra vida, viviendo desde el corazón y el Amor, que es lo que somos. Cuando el niño/a  interior siente que ahora como adultos nosotros nos hacemos cargo de ellos, que estamos con ellos y nunca estarán solos, estamos en armonía y fluimos con amor.

“El amor a uno mismo es el amor por el Niño Interior, por esa parte natural de uno con la que nacemos antes de que nos metan la cultura en la cabeza. Es un deseo de felicidad instintivo.”

Claudio Naranjo

Te invitamos al taller  “Sanando el Niño Interior”, al sanar, nos hacemos responsables de él, y le  decimos: “Yo como adulto, me hago cargo de tí”.

¡Te esperamos!